Alma

Todas las personas sueñan con la libertad,

pero están enamoradas de sus cadenas.

Khalil Gibran

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El viento, mueve con suavidad los árboles en la calle de Alma. Ella, siempre había sabido disfrutar de las pequeñas cosas que nadie más solía tener tiempo de ver. Ella, era una persona fuera del tiempo digital.

Vivía, en una pequeña casa cerca de un lago en un precioso lugar, perdido en algún valle que nadie supo nunca como dibujar.

Su pasatiempo preferido, era observar la salida del sol pescando las diferentes tonalidades cromáticas que nadaban en el amanecer. Disfrutaba incluso de los días grises, pues sus avezados ojos podían desgranar una mágica escala de sutiles grises.

Alma siempre permanecía atenta y despierta. Preparada para la nueva aventura que le trajera el nuevo día. Nunca dejaba para mañana: una buena taza de té, una buena conversación junto al fuego o el olor que desprendía la colada recién tendida.

Era una mujer de gustos sencillos y su amplia sonrisa iluminaba las horas más oscuras. El secreto de su felicidad, era nunca esperar nada del acontecer del día. Su más valioso tesoro era el don de la escucha y la paciencia, de los ritmos caprichosos de la vida.

Ella siempre tenía espacio para la sorpresa y el aprendizaje, cada pequeña cosa era un universo de posibilidades. Un hilo invisible que se tramaba directamente en su insondable Alma.

Alma siempre miraba con los ojos del corazón.

¿Y si te dijera, buen/a amigo/a que Alma está cantando ahora en tu interior? ¿Qué harías? ¿Qué nueva historia inventarías? ¿Seguirías perdiéndote un nuevo amanecer? ¿Seguirías ignorando sus susurros tras cada latido?

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