Agua ≈≈≈

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La fuente de la vida.

Fluyendo como el agua, recuerdo quién soy.

Volviendo a los orígenes.

Todo vuelve a empezar, hoy.

Y es en este vacío, dónde me sosiego. Como aquel día no muy lejano. En el seno de aquellas cálidas aguas, cristalinas y livianas… Mi alegre cuerpo, ondeando a la deriva.  En la inmensidad del océano, percibo un grito seco, preñado de peces y caracolas. Susurros salinos, ecos de tiempos lejanos. Despiertan memorias antiguas. Pájaros metálicos, se precipitan sobre mi, desdibujan mi horizonte. Y desaparezco, en un silencio de madera azul, ingrávida ya… Vuelo. Siluetas de cristal, se rompen en mil pedazos, miles de patrones jugando, creando. Marcho por el mundo, viajando empaquetada en una ínfima partícula de aire. Amalgama… agua y aire. Miscelánea de instantes: rocío de la mañana, lágrimas, cuerpos, lluvia, ríos, mares, océanos. Estoy ligada a la tierra, al aire, al fuego y a los hombres.

−¿Estoy hecha de agua?— preguntó la niña a su abuela.

Ella, se quedó pensativa durante un buen rato − Buena pregunta, le respondió su abuela. Sí, estas hecha de agua. Aquí en la Tierra siempre hay la misma cantidad de agua. El agua viaja por el mundo, dándonos vida. Allí donde llueve hay vida, se puede cosechar y podemos beber. Nosotros estamos hechos de tierra, de fuego, de agua y de aire. Somos parte de este planeta. Dentro de nosotros: existen mares, océanos, continentes… Y algún día, nosotras también volveremos al océano.

La niña se quedó pensativa un rato, mirando la danza del fuego. Y se quedo plácidamente dormida. La abuela la cubrió suavemente con una manta azul añil.

Fotografía: Mónica Bedmar©

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