Bosque encantado

1234074_10152285508779408_2108562583_nMisterio. Magia. Emoción.

Fotografía: Alvaro Sanz ©

 

Buenos días, buenas tardes, buenas noches… bienvenid@. Te propongo un viaje a un bosque encantado lleno de misterio, magia y emoción. Una aventura que ocurre en este momento a través de tu imaginación. En el reino de la visión, la pulsación y la respiración. De lo manifiesto y de lo oculto. Así que te invito a sentarte en tu rincón favorito, con una infusión o bebida que te inspire este momento y a dejarte acariciar por esta historia.

Bendición para el camino:

Que el nin@ que habita en ti aparezca

y te coja de la mano para llevarte a este lugar.

Que cuando finalice este viaje

algo del camino te sirva y te arruye.

Que la oscuridad se convierta en la fuente inagotable

de sabiduría y de potencial.

Que puedas vivirte con lo que hay.

Que puedas amarte incondicionalmente.

Que tu mirada descubra la sabiduría que habita tus ojos.

Que todo sea a través de ti.

Que estés a salvo en el camino de lo incierto. Ahó.

Y el viaje empieza ahora. Me doy permiso para… caminar por donde la tormenta me lleve, para celebrar el cambio constante, para elejir y poner límites. Me doy permiso para tomar mi poder, mi libre albedrío.

Érase una vez una noche oscura y colmada de estrellas. Oscuridad y silencio por doquier. Y en esa vastedad, un pequeño fuego, un humano —andrógino— tramado de miles de azares preñado de ideas, emociones, materia. Orígen: fuego, tierra, agua y aire pueblan su ser. Vasija de mundos y entre mundos. Reconditas espirales de sabiduría pernoctan en la palma de su mano. Un espacio velado que está destinado a conocer, a sentir y a vivir. Esta es la historia de como este humano: conoce el mundo que lo habita y habita el mundo que lo conoce.

Nuestro humano conoce el mundo a través de otros humanos. Y cada humano a su vez, está confeccionado con miles y miles de personajes. La imágen que viene a mi mente ahora es la de una comunidad. En ella podemos encontrar: al administrador, al artista, al dudoso, al reflexivo, al tacaño, al uraño, al alegre, al loco, al despreocupado, al exigente, al inocente, al orgulloso, al mentiroso, al iluso, al avaricioso, al sereno, al especialista, al disperso… y tantos otros conocidos o desconocidos. Un caleidoscopio de reflejos. Para poder conocer a cada habitante se precisa organización y el trazo amable de límites que permitan su manejo. Se requiere de una dualidad, un arriba y un abajo, para delimitar y conocer. Y nuestro humano pasea por la vida entra en contacto con otros yoes y así aprende, conoce, crece… Y un buen día descubre que estos límites le restringen y se convierten en muros que le aislan y le limitan. Todo su mundo se siente límitado y todo le empuja a ir más allá. Y un día por casualidad da nombre a una extraña sensación que nace en la boca de su estómago, a esa llama, a ese potencial, a la incertidumbre. Un ser extraño, caprichoso, voluble, mágico, indomable; cicerone de su vida.

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