la doña

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‘Sólo la dureza del corazón impide el llanto y la unión. Hay un dicho que yo traduje del sufí hace tiempo y es más bien una plegaría, en la que el orante le pide a Dios que le rompa el corazón: «Destroza mi corazón de tal forma que quede espacio para el Amor Infinito ∞ .» ‘ Mujeres que corren con los lobos. Clarissa Pinkola Estés.

Dicen que si miras sin miedo a tu corazón herido ella te hablará en sueños. Dicen que estuvo contigo desde el principio de los tiempos. Dicen que tras su aliento infunde vida a infinidad de principios y finales. Ella mezcla el barro que cura y sepulta. En sus manos bombea —el corazón— el motor de la vida. La doña viaja alrededor del mundo ataviada con distintos ropajes. A veces viste de negro, otras danza desnuda. A veces animal. A veces dios. A veces demonio. Algunos juran haberla visto como un montón de huesos moviéndose bajo la luna. Ella nunca tiene prisa, pues conoce el secreto del tiempo —los ciclos—; practica el arte de la paciencia, de la espera y de la escucha. Tras su rueca de madera se hilbanan incesantemente hebra tras hebra, nudo tras nudo, encuentros y desencuentros. Finales y comienzos se arrullan, se balancean tras ruedas de madera que giran en espiral, sin descanso aumentando y decreciendo. Llenando lo que estaba vacío; vaciando lo que estaba lleno. Y tras cada ciclo, la vida crece y decrece, se acompasa. E aquí el secreto de la doña, la vida contiene infinidad de comienzos y finales. Nada perdura. Todo cambia, incesantemenre. En el exterior y en el interior. Observo como los finales se convierten en nuevos comienzos. Y los nuevos comienzos irrevocablemente anuncian finales. Y la doña incesante —con sus pasos— sigue marcando el ritmo. La observo detenidamente y le entrego mi corazón herido, vulnerable, abierto a la vida. Y de repente la carne cubre sus huesos. Desnuda, la doña me mira y enigmática me guiña un ojo. Me sonríe como si supiera algo que yo todavía desconozco. Y la carne se desprende de mi piel y me convierto en un montón de huesos bailando junto a ella bajo la luna.

Jorge Drexler. Al otro del río.

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2 pensamientos en “la doña

  1. Hola.
    Estimada amiga bloguera, tengo el gusto de informarte de que has sido galardonada con un flamante premio LIEBSTER.
    Por favor, pásate por este post para ver los detalles.
    Enhorabuena!
    Hasta pronto.
    Un abrazo

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