equilibrio de metal

ojos 2

Barcelona, mediodía, sol, nubes, destello de luz sobre el asfalto, coches, peatones, bicicletas. En medio del tráfico, del ruido, de la velocidad, transito despacio, atenta me dejo llevar por el vaivén de mis piernas.

Desenfoco la vista y miro sin mirar, amplio mi campo de visión, hasta englobar todo, sin enfocarme en nada: coches, arcen, peatones, semáforos, edificios, árboles, tiendas se despliegan y repliegan, y tras cada esquina vacío. Nada queda, dejo ir: olores, emociones, pensamientos… me libero del peso como un ingrávido abrazo de agua se lleva las huellas sobre una cálida taza de cerámica color teja. Despierto tras esa mirada abierta que acaricia todo. Descanso mis ojos, dejo de analizar, clasificar, juzgar. Abro mi mirada, confío, me dejo llevar y me parece estar siguiendo un camino invisible ya trazado, no me preocupo, simplemente me dejo viajar sobre mi bicicleta. La bicicleta es la que me guía, yo reposo, sentada tras un equilibrio de metal. Simultáneamente mi mente se desenfoca, encadenando el vacío a través de susurrantes instantes, que se mezclan tras el murmullo de lejanos pensamientos, que se balancean bajo el rumor que abriga el tarareo de una nana. Remotos instantes de ruidos sordos me iluminan, permanezco allí, pedaleando y seguidamente ya no estoy allí. Me zambullo en espacios coreográficos tramados de luz, sonido, silencio y piel; que se despliega momento a momento, viajo observando el vibrante vaivén, mecida por la luz y el viento. Tintineo como las hojas de invernales árboles callejeros. Transeunte en medio de la ciudad, me dejo envolver por la vida, el trasiego, las prisas, la luz, el sonido, las emociones, la gente, los coches, los perros, los amos, las plantas, las tiendas… De repente toman forma, me identifico y al momento siguiente me vacio. Como el agua que desciende por el cuello de un cisne, sin resistencia en ese desliz etéreo transcurre el trayecto y vuelvo a casa. ojos

Barcelona, mediodía, sol, nubes, destello de luz sobre el asfalto, coches, peatones, bicicletas. En medio del tráfico, del ruido, de la velocidad, transito despacio, atenta me dejo llevar por el vaivén de mis piernas.

Canción: Erik Satie Gymnopéidie nº1

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