La prosperidad

Todos nacemos desnudos e iguales, sin ninguna posesión.

Y cuando dejemos esta vida no nos llevaremos nada. D.Premal

Hoy recibo la abundancia en mí vida, me siento arropada por mí familia, agradezco el amor que recibo de mis amigos, un techo sobre mí cabeza, comida en mí nevera y paz en mí corazón. Me siento muy dichosa.

Me observo recorriendo el río de mi vida y veo como el paisaje va cambiando, ahora la ambición, la impaciencia por tener un buen trabajo, un proyecto de vida, posición social, riqueza ha dejado paso a una sensación; ahora la abundancia, la serenidad y la gratitud están presentes. Aquí y ahora, tengo los recursos suficientes para vivir y compartir mi riqueza con los demás. Soy abundante.

Quiero ‘vivir’ y ‘compartir’.

¿En qué soy buena?

¿Cómo puedo compartir mi don?

¿Eso me hace feliz?

Cierro los ojos e imagino ¿Qué me haría feliz?

Dar y recibir amor y bienestar a mí misma y a los demás. Escuchar. Compartir sin limitaciones internas o externas. Ser creativa en el proceso, la expresión de las emociones, pensamientos; a través de la escritura, la música, la pintura, el movimiento…  Experimentar el proceso, disfrutar de cada encuentro y expresar la gratitud que siento ayudando a otras personas.

Me apasiona el ‘ser humano’ y su extraordinaria capacidad para crear, amar, compartir y ser libre. Tan solo necesito recordar que todas esas capacidades ya están en mí interior, latiendo bajo mí piel. Y al compartirlo la memoria compartida aflora. Cierro los ojos, me siento una, percibo mi corazón.

Gracias a toda mi familia, amigos, conocidos, desconocidos… soys mi guía, espejos, compañeros de camino.

Rutas hacia mi alma.

«Lo esencial es invisible a los ojos y solo se ve con el corazón»

¡GRACIAS!

¿Qué es el alma?

No soy ni el Ego ni la Razón.
No soy la mente ni el pensamiento.
No puedo ser escuchada ni descrita en palabras ni puedo ser captada por vía del olfato o de la vista.
No puedo ser encontrada en la luz ni en el viento,
ni tampoco en la Tierra o en el Cielo.
Soy Conciencia y alegría encarnadas, Gloria de los Bienaventurados, yo soy.

No tengo nombre ni tengo vida, no respiro aire vital.
No he sido moldeada por los elementos,
ninguna cubierta corpórea es mi hogar.
No tengo discurso, no tengo manos ni pies, ni medios
para evolucionar.
Soy Conciencia y alegría, Bienaventuranza en la disolución.

Dejo a un lado el odio y la pasión,
he vencido la desilusión y la avaricia.
Ningún indicio de orgullo me acaricia,
por lo cual la envidia no alimento.
Más allá de todas las creencias religiosas, por encima de la fortuna,
por encima de la libertad, por encima del deseo,
soy conciencia y alegría, la Suprema felicidad es mi atuendo.

Ni la virtud ni el vicio, ni el placer ni el dolor son mi herencia.
Ni los textos sagrados, ni las ofrendas, ni las oraciones,
ni los peregrinajes.
No soy alimento ni el acto de comer ni el que se alimenta.
Soy Conciencia y alegría encarnada,
Gloria de los Bienaventurados yo soy.

No soy pasible de muerte, no estoy dividida en
Castas ni razas.
Ningún padre me ha llamado Hijo,
Ninguna atadura de nacimiento me aprisiona.
No soy discipulo ni maestro, no tengo compinches ni amigos.
Soy Conciencia y alegría, sumergirme en la Gloria es mi destino.

No soy ni lo conocido, ni el conocimiento o
el conocedor, sin forma es mi forma.
Habito en los sentidos, pero ellos no son mi hogar.
Serena y en equilibrio, no soy ni libre ni esclava.
Soy Conciencia y Alegría y en la Gloria soy hallada.

Sri Shankaracharya

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