Instintos asesinos

Hay veces que se apodera de mí un instinto asesino, fantaseo que estoy en la cocina y tomo un cuchillo.

¿Cómo sería matar a alguien?

¿Qué experimentaría?

Es allí cuando siento pavor, desasosiego,

¿Qué detiene este impulso homicida?

La paranoia se apodera de mí, y siento un impulso indómito de ir a la cocina. Me dirijo a la cocina, miro el fregadero, los restos de la cena, empiezo a limpiar, el jabón, la esponja… Y no puedo dejar de mirar el juego de cuchillos: terror y anhelo incontenible, se enredan reflejando lo absurdo, siento pánico.

Después me voy a dormir y no puedo dejar de pensar, ¿Podré resistir? en esos momentos no puedo recapacitar, lo instintivo aparece y solo siento miedo a perder el ‘control’ respiro una y otra vez, no me juzgo; bajo mi piel vive una asesina, sedienta de sangre, violenta, letal, sin miramientos.

Si el exterior es un reflejo de mí, soy un reflejo de lo exterior. ¿Cómo no voy a ser una asesina? Contemplo la ciudad ¿Cuántas personas habrán sentido lo mismo?¿Cuántos crímenes habrán sido consumados?

Me miro en el espejo y tanteo a ese instinto asesino que me habita.

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