Dualidad

Así sucede con las personas. Venimos a esta Tierra a aprender una lección de vida, a desarrollar un don que todavía no comprendemos y nuestro mismo defecto nos empuja a buscar dicho don, ya que este don que anhelamos es la flor que crece en la planta de nuestro ser.

Nuestro defecto tiene que ser amado ya que es el motor que con el combustible de la dualidad nos empuja hacia la perfección.

Sin el defecto, ¿qué anhelaríamos transformar?

Jordi Cañellas.

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